Bitcoin bajo la revisión de un experto

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El confidencial

Deben quedar ya pocos economistas que no hayan dado su opinión sobre la fiebre del bitcoin y el resto de criptomonedas. Si embargo, una ha resonado con especial relevancia durante estos últimos días. Lo primero, por el personaje que la ha pronunciado: el antiguo corredor de bolsa Jordan Belfort, en quien está inspirada la película de Martin Scorsese ‘El lobo de Wall Street’. Lo segundo, por lo catastróficas que son sus declaraciones: “Es una gigantesca estafa que le va a explotar en la cara de muchísimas personas. Es mucho peor que cualquier otra que yo haya hecho”.

La revelación es en sí una paradoja atractiva. En efecto, tiene gracia que un estafador advierta de un posible fraude, pero lo cierto es que ya lleva un tiempo sugiriéndolo: siempre tiene argumentos y definiciones nuevas para las criptomonedas, y nunca son buenas. En una entrevista reciente con el empresario Patrick Bet-David hizo un guiño a su pasado cuando declaró que el bitcoin es “un lobo vestido de oveja”. Asimismo, ha tildado a sus creadores como “anarquistas financieros” y asegura que es una “tormenta perfecta para la manipulación”. Por supuesto, confiesa que él nunca ha invertido en las criptomonedas y asegura que no lo hará en el futuro.

Es una gigantesca estafa que va a explotar en la cara de muchísimas personas. Es mucho peor que cualquier otra que yo haya hecho

Es cierto que el bitcoin se ha convertido en la manera preferida de muchos inversores, quizá idealizada, de hacerse ricos de la noche a la mañana. De este tipo de ansia sabe mucho Belfort, que gracias a su método fraudulento llegó a ganar 12 millones en tan solo tres minutos. Sin embargo, en 1998 la justicia acabó poniendo las cosas en su sitio. Pasó 22 meses en la cárcel tras declararse culpable de manipulación del mercado de valores, blanqueo de dinero y otros delitos relacionados con las finanzas y fue condenado a devolver 100 millones de dólares a los accionistas.

“Una burbuja insegura”
Desde que fue liberado de prisión en 2005, el “lobo”, ahora con 55 años, ha sabido reconventirse y se ha labrado una carrera como autor y orador motivacional, más todavía desde que en 2013 se estrenase la película sobre su vida. Por eso quizá sus opiniones tienen todavía hoy resonancia en el espectro mediático: “Los niños de ahora piensan: dejo que esto crezca y se convierta en la próxima moneda. Es un tremendo error”.

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