China avanza en estar en la luna

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Por: la Redacción

Las dos históricas potencias espaciales, Estados Unidos y Rusia, hace mucho que perdieron su interés por la Luna. Por supuesto, de vez en cuando aparecen noticias e ideas (la mayoría demasiado fantasiosas y poco creíbles) pero lo cierto es que ni la NASA ni Roscosmos tienen en la actualidad planes reales y viables para nuestro satélite. La Luna se ha dejado a un lado, y ahora es dominio de otras agencias que sí la consideran un magnífico escenario para probar su tecnología aeroespacial.

Después de sus éxitos con Kaguya y Selene, Japón sigue preparando su misión SLIM (Smart Lander for Investigating Moon), y por su parte, la agencia espacial China tiene previsto para este mismo año el lanzamiento de su programa Chang’e, que prepara dos sondas lunares (Chang’e 4 y Chang’e 5) provistas de Rovers que se desplegarán en la superficie.

China sigue siendo el país más interesado en nuestro satélite. Los triunfos de las anteriores sondas Chang’e han supuesto todo un empujón y para su nueva misión han preparado un nuevo rover automático que descenderá de la sonda y se paseará por la superficie, al igual que hiciera Yutu en 2013.

El programa espacial chino para la exploración lunar (CLEP) incluye varios hitos interesantes. El más importante es el próximo intento de recoger muestras lunares y traerlas de vuelta a la Tierra, pero también incluye un experimento biológico de lo más curioso: la nave llevará consigo varios envases de aluminio (como el que podéis ver en la imagen superior) con semillas de patatas, otras semillas de Arabidopsis thaliana, una pequeña planta de floración perteneciente a la familia de la mostaza e incluso varios capullos de gusanos de seda.

La idea es crear un verdadero ecosistema con la colaboración de varios elementos en estos cilindros de 18 centímetros de altura, a los que se les proporcionará agua, una solución nutritiva, y que llevarán incorporados una pequeña cámara y un sistema de transmisión de datos para seguir su evolución durante todo el proceso.

Un pequeño tubo recogerá la luz solar y lo dirigirá hacia las semillas y plantas. Esta minivegetación emitirá oxígeno y proporcionará el alimento necesario para que los gusanos de seda puedan desarrollarse. A su vez, estos gusanos emitirán dióxido de carbono y producirán desechos que permitirán que las plantas crezcan… en definitiva, si todo sale como han previsto los científicos chinos tendremos un pequeño ecosistema creciendo en la cara oculta de la Luna.

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