La ingratitud hacia los pateadores en la NFL

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Roberto Aguayo prometía ser un pateador estrella con los Bucaneros de Tampa Bay, venía con el mejor record del colegial, por lo que el equipo buscó hacerse de sus servicios dejando pasar otras oportunidades, pero eso fue la temporada pasada, ya que este año Aguayo está fuera de la liga debido a que tuvo un mal desempeño. El despido del pateador de origen mexicano no causó sorpresa, ya que en la NFL es normal que un pateador que tiene un mal año se vaya, ya que es uno de los puestos que en el papel parecen más fáciles, pero en realidad es de los que tienen más presión.

Un pateador tiene la gran responsabilidad de abrir los juegos y en cuanto sala la patada se convierte en un defensivo y en muchas ocasiones se enfrenta a jugadores que le sacan 15 o 20 kilos de diferencia, además de que su entrenamiento no es de un tacleador, sin embargo la hace, arriesgando el físico. La cualidad de saber taclear o por lo menos frenar a un jugador que viene con el balón parece que es poco valorada por los equipos.

Casi todos los equipos tienen varios pateadores para cada ocasión que se les necesite, por lo que se pueden especializar, ya que el margen de error es pequeño para ellos. Sin duda el pateador que tiene la responsabilidad de meter los goles de campo es el que se lleva la mayor cantidad de presión, ya que a diferencia del corredor, receptor o mariscal, en una serie ofensiva solamente tiene una oportunidad de cumplir con su objetivo, pero si no lo hace en más de una ocasión son muchos los que quieren que lo despidan. Me parece que esa es la principal injusticia, porque en otras posiciones los equipos son mucho más pacientes, les dan una o dos temporadas para ver su despegan, pero en el caso de Aguayo no hubo más que una, y esto se repite en varios equipos.

La impresión que dan los equipos es que olvidan que una buena patada, además de encerrar al rival en su propio campo, puede hacerles ganar juegos, incluso campeonatos y que un partido se puede convertir en victoria a base de goles de campo. Me parece que un pateador merece la misma paciencia que otros jugadores, porque depender de un instante en cada juego parece injusto, además de que en el caso de Aguayo era obvio que hay talento, sólo había que potencializarlo.

Los que duden de la importancia de una buena patada pueden ver los resultados de algunos de los campeonatos, incluso de los súper tazones, en los que tres puntos fueron toda la diferencia.

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