Los Pumas en las garras del narco

0

Por Yahoo

La muerte de dos traficantes de drogas que se enfrentaron a balazos en el campus de Ciudad Universitaria, motivó la reacción de la máxima autoridad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Al día siguiente, el rector Enrique Graue reconoció que el narcomenudeo actúa en la Universidad y no ha sido posible eliminarlo.

Aún cuando fueron denunciados y aprendidos 30 delincuentes no han sido suficientes los esfuerzos de la institución para expulsar a los delincuentes y demás.

La actividad de los traficantes de drogas en el campus central de la UNAM es un hecho recurrente desde hace muchos años y esto es posible porque las autoridades locales y federales han dejado a su suerte a la UNAM, debido a la falsa interpretación de la autonomía de que goza la institución para administrarse, investigar, llevar a cabo sus actividades de docencia y divulgar la cultura, pero eso no significa que es un territorio en donde no debe existir el orden y en el cual no se puede detener a quienes quebrantan la ley.

Hacer que se cumpla la ley en la Universidad no significa que se va a militarizar ni que se va a armar el cuerpo de vigilancia, implica que, detectados los delincuentes, se les debe capturar y conducir ante las autoridades locales o federales para que respondan por los delitos cometidos. No hacerlo significa mantener la vigencia de la impunidad que algunos grupos aprovechan para lucrar con sus mercancías ilícitas en el campus central de la UNAM.

En unos meses se cumplirán 50 años del movimiento estudiantil que marcó un antes y un después en diversos aspectos de la vida social y política de México. De aquellos acontecimientos quedó la experiencia de la intervención del Ejército en las instalaciones de la UNAM y de otras instituciones de educación superior.

Desde entonces, existen interesados en que esa experiencia no se olvide, en particular la fecha del 2 de octubre.

Desde aquel lejano 1968 viene la resistencia de las autoridades de la UNAM, federales y locales, para actuar en contra de quienes quebrantan la ley en la Universidad. Hace 19 años un grupo de extremistas mantuvieron cerrada la UNAM por diez meses y sólo transcurrido ese plazo y por la presión social, política e internacional, las autoridades federales desalojaron, a petición del rector Juan Ramón de la Fuente, a quienes mantenían en su poder las instalaciones universitarias.

De aquel entonces todavía mantiene bajo su dominio el Auditorio Justo sierra un grupo de “activistas” llamado “Los Okupas”, de los que se ha comprobado lucran con la venta de drogas en el campus.

El enfrentamiento a balazos y muerte de dos jóvenes delincuentes dedicados a la venta de drogas en el campus de CU dejó al descubierto la irresponsabilidad de todas las autoridades que deberían de garantizar la seguridad de estudiantes, maestros y trabajadores de la UNAM, incluyendo desde luego al rector y su cuerpo de vigilancia, del que se ha dicho en algunos medios, opera como “halcón” y mantiene relación con los delincuentes que les pagan porque los dejen “trabajar”.

El llamado del rector Enrique Graue a su cuerpo directivo para que se mantenga atento a los posibles acontecimientos relacionados con la sucesión presidencial, que se presentarán en los próximos meses, y actúen “con decisión, prudencia y anteponiendo los intereses de la máxima casa de estudios”. Es el reconocimiento al hecho de que los políticos suelen tomar a la Universidad como arena para dirimir sus intereses relacionados con la disputa del poder.

Tiene razón el rector cuando afirma que no existirá vigilancia armada en las instalaciones de Ciudad Universitaria y señala que “vivir constantemente en un estado de vigilancia armada nunca fue, ni será una opción a ser considerada”.

Comparte:

Del Autor

Deje su comentario