Peña Nieto y su desgastada estrategia de negarlo todo

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Por: Aída María Holguín Baeza
Aída María Holguín Baeza

Aída María Holguín Baeza

Luego de que, a través de un reportaje publicado en el diario The New York Times, trascendiera el hecho de que el gobierno de la república mexicana ha utilizado el programa informático Pegasus para vigilar a defensores de derechos humanos, activistas y periodistas; el Presidente Enrique Peña Nieto recurrió a la -ya desgastada- estrategia de negarlo todo, asegurando que las acusaciones son totalmente falsas.
Según el presidente Peña, “es muy fácil convocar para que se señale al gobierno como una entidad que espía”, especialmente en el caso de México porque se trata de una sociedad en la frecuentemente “nos sentimos espiados”.
Lo que el presidente “olvidó” decir al respecto, es que el sentimiento al que se refiere se intensificó desde que la reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (impulsada por él mismo, como parte de las reformas estructurales) entró en vigor. Es decir, desde que en el artículo 190 de dicha ley quedó establecida (entre muchas otras cosas) la obligatoriedad para que los concesionarios de los servicios de telecomunicaciones y, en su caso, los autorizados (“los autorizados” incluye al propio gobierno), conserven un registro y control de comunicaciones (que, en su momento, pueden ser requeridas por “cualquier” funcionario) y; además, contar con un área responsable disponible las veinticuatro horas del día y los trescientos sesenta y cinco días del año, para atender los requerimientos de información, localización geográfica e intervención de comunicaciones privadas.
Lo cierto es es que desde el 2014, cuando se aprobó la ley “Telecom”, ya se veía venir lo que ahora (con el apoyo de analistas forenses independientes) ha presentado el The New York Times como un hecho: “los autorizados”, a través de Pegasus, han estado vigilando a personajes (y hasta a sus familiares) que han criticado o cuestionado al gobierno de Peña Nieto. Y aunque Peña Nieto lo niegue rotundamente, organizaciones civiles como R3D, Social TIC y Artículo 19 han documentado -al menos- 76 intentos de infección (ocurridos entre enero de 2015 y julio de 2016) con Pegasus contra periodistas y defensores de los derechos humanos, y otros 12 intentos dirigidos (en 2016) específicamente a científicos y activistas de la Alianza por la Salud Alimentaria.
Con todo lo expuesto anteriormente, queda claro por qué las acciones de espionaje emprendidas por el gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto (aunque éste las niegue) son consideradas, por muchos, como un grave e histórico atentado en contra de las libertades; y por qué organismos internacionales como la ONU, la Sociedad Interamericana de Prensa y la Human Rigths Watch reprueban la conducta del gobierno mexicano, sumándose -a la vez- a la exigencia de una investigación independiente (oportuna, exhaustiva y confiable) para esclarecer los presuntos actos de vigilancia ilegal digital.
En esta ocasión concluyo con lo dicho alguna vez por el bioquímico, escritor y profesor, de origen ruso, Isaac Asimov: “Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho”.
Aída María Holguín Baeza
Correo electrónico: laecita@gmail.com
Artículos anteriores: laecita.wordpress.com
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